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domingo 5 de diciembre de 2010
Recortes y más obstáculos en la financiación del comext: voces de alarma.
¿Por qué se ponen frenos a la exportación de bienes?
Expansion.com (03.12.2010) - Robert Tornabell (*)
Esta crisis no tiene nada que ver con la del bienio 1993-1995 que sufrió España. Se resolvió en la forma clásica en V; caída rápida y recuperación también fuerte, aunque con un paro que llegó al 24% y una morosidad en préstamos bancarios que superó el 9%.
La solución es conocida por todos y no es necesario repetirla. Las exportaciones, especialmente las de Cataluña, fueron decisivas (y posibles). Ahora, podrían volver a jugar un papel importante, pero, de una manera inexplicable, su evolución parece más bien una carrera de obstáculos.
Las dificultades se acumulan y los acuerdos de la reciente Cumbre de Seúl, que parecían dirigidos a corregir los desequilibrios de las Balanzas de Pagos por Cuenta Corriente (BPPCC) y evitar las devaluaciones desleales, se añaden a los obstáculos que la banca tiene para financiar el comercio exterior y, principalmente, las exportaciones, desde Alemania a Suecia. Y desde el Reino Unido a España.
De los acuerdos de Basilea II a Basilea III
Aparentemente, el acuerdo que también se firmó en Seúl para llegar al documento final de Basilea III –excepto el tratamiento de las condiciones especiales que han de imponerse a los bancos que por su gran dimensión pueden ser de riesgo sistémico– pretendía no añadir más cargas a las entidades que tienen que financiar las exportaciones de los países industrializados. Y, en cierta forma, el texto así lo señala cuando establece plazos cómodos para que los bancos cambien de modelo, reduzcan su endeudamiento y refuercen su capital. Parecía un avance sobre el anterior acuerdo de Basilea II.
El proceso que plantea Basilea III es tan largo que no tendría que suponer mayores complicaciones, porque empieza en 2013 y se extiende gradualmente hasta el año 2019. Pero existen algunas medidas que deben cumplirse dentro de algo más de un año que están provocando reacciones no deseadas en las políticas de financiación de los bancos especializados en financiar el comercio mundial. Y si se confirman las señales de alerta que están surgiendo en todos los sistemas financieros, daremos un paso atrás y tendremos una recuperación no ya débil, sino frustrada.
La banca recorta ya cantidades y plazos de la financiación de una parte importante del comercio exterior
Las primeras protestas surgieron de la patronal de los exportadores alemanes, agrupados en torno a las que ellos llaman mittelstand o empresas pequeñas y medianas, pero de dimensión y tecnología suficientes para tener un peso muy importante en la recuperación de las exportaciones que han permitido a Alemania superar las tasas de crecimiento del PIB que no había tenido desde antes de la caída del Muro de Berlín.
Basilea III, en apretada síntesis, representará tener más capitales y un colchón para hacer frente a las posibles pérdidas, y en el Tier 1, o tramo básico, el capital tiene una naturaleza fundamental. Es decir, es el capital procedente de las emisiones de acciones ordinarias, plenamente suscritas y desembolsadas, más las reservas explícitas acumuladas.
Los instrumentos híbridos fueron eliminados de este tramo. Hasta aquí por lo que se refiere al numerador de la ratio. En el denominador, Basilea III supone cambios nada desdeñables, porque se han aumentado los valores de las ponderaciones (o coeficientes de riesgo) de distintos activos y con ello se ha elevado el valor resultante de los activos ponderados por el riesgo, en inglés denominado RWA. Y es inmediato que si el denominador aumenta bajan automáticamente las ratios, a menos que se aumenten los capitales propios, que son cada vez más escasos y de mayor coste.
Ahí empieza el primer obstáculo
Hoy en día, exporta bienes de equipo quien lo hace a crédito. Y lo que sucede es que la banca recorta ya las cantidades y los plazos de la financiación de una parte muy importante del comercio exterior. Las exportaciones de muchos de los países citados –y entre ellos España– dejarán de contribuir en la medida necesaria para que aumente el crecimiento del PIB. Es difícil imaginar que el paso de Basilea II a Basilea III vaya a tener el efecto perverso de poner en peligro la recuperación de los países que necesitan exportar.
Pero, por ahora, el G-20 no parece dar respuestas a las primeras voces de alarma.
(*) Catedrático de Finanzas y ex decano de ESADE Business School
Expansion.com (03.12.2010) - Robert Tornabell (*)
Esta crisis no tiene nada que ver con la del bienio 1993-1995 que sufrió España. Se resolvió en la forma clásica en V; caída rápida y recuperación también fuerte, aunque con un paro que llegó al 24% y una morosidad en préstamos bancarios que superó el 9%.
La solución es conocida por todos y no es necesario repetirla. Las exportaciones, especialmente las de Cataluña, fueron decisivas (y posibles). Ahora, podrían volver a jugar un papel importante, pero, de una manera inexplicable, su evolución parece más bien una carrera de obstáculos.
Las dificultades se acumulan y los acuerdos de la reciente Cumbre de Seúl, que parecían dirigidos a corregir los desequilibrios de las Balanzas de Pagos por Cuenta Corriente (BPPCC) y evitar las devaluaciones desleales, se añaden a los obstáculos que la banca tiene para financiar el comercio exterior y, principalmente, las exportaciones, desde Alemania a Suecia. Y desde el Reino Unido a España.
De los acuerdos de Basilea II a Basilea III
Aparentemente, el acuerdo que también se firmó en Seúl para llegar al documento final de Basilea III –excepto el tratamiento de las condiciones especiales que han de imponerse a los bancos que por su gran dimensión pueden ser de riesgo sistémico– pretendía no añadir más cargas a las entidades que tienen que financiar las exportaciones de los países industrializados. Y, en cierta forma, el texto así lo señala cuando establece plazos cómodos para que los bancos cambien de modelo, reduzcan su endeudamiento y refuercen su capital. Parecía un avance sobre el anterior acuerdo de Basilea II.
El proceso que plantea Basilea III es tan largo que no tendría que suponer mayores complicaciones, porque empieza en 2013 y se extiende gradualmente hasta el año 2019. Pero existen algunas medidas que deben cumplirse dentro de algo más de un año que están provocando reacciones no deseadas en las políticas de financiación de los bancos especializados en financiar el comercio mundial. Y si se confirman las señales de alerta que están surgiendo en todos los sistemas financieros, daremos un paso atrás y tendremos una recuperación no ya débil, sino frustrada.
La banca recorta ya cantidades y plazos de la financiación de una parte importante del comercio exterior
Las primeras protestas surgieron de la patronal de los exportadores alemanes, agrupados en torno a las que ellos llaman mittelstand o empresas pequeñas y medianas, pero de dimensión y tecnología suficientes para tener un peso muy importante en la recuperación de las exportaciones que han permitido a Alemania superar las tasas de crecimiento del PIB que no había tenido desde antes de la caída del Muro de Berlín.
Basilea III, en apretada síntesis, representará tener más capitales y un colchón para hacer frente a las posibles pérdidas, y en el Tier 1, o tramo básico, el capital tiene una naturaleza fundamental. Es decir, es el capital procedente de las emisiones de acciones ordinarias, plenamente suscritas y desembolsadas, más las reservas explícitas acumuladas.
Los instrumentos híbridos fueron eliminados de este tramo. Hasta aquí por lo que se refiere al numerador de la ratio. En el denominador, Basilea III supone cambios nada desdeñables, porque se han aumentado los valores de las ponderaciones (o coeficientes de riesgo) de distintos activos y con ello se ha elevado el valor resultante de los activos ponderados por el riesgo, en inglés denominado RWA. Y es inmediato que si el denominador aumenta bajan automáticamente las ratios, a menos que se aumenten los capitales propios, que son cada vez más escasos y de mayor coste.
Ahí empieza el primer obstáculo
Hoy en día, exporta bienes de equipo quien lo hace a crédito. Y lo que sucede es que la banca recorta ya las cantidades y los plazos de la financiación de una parte muy importante del comercio exterior. Las exportaciones de muchos de los países citados –y entre ellos España– dejarán de contribuir en la medida necesaria para que aumente el crecimiento del PIB. Es difícil imaginar que el paso de Basilea II a Basilea III vaya a tener el efecto perverso de poner en peligro la recuperación de los países que necesitan exportar.
Pero, por ahora, el G-20 no parece dar respuestas a las primeras voces de alarma.
(*) Catedrático de Finanzas y ex decano de ESADE Business School
Etiquetas:
Barreras,
Financiación
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